Interior.
El interior combina de una manera exquisita, pues hace contraste con el color verde seleccionado que porta la carrocería al tener tela de cuadros escoces de París que es tejida a medida localizándose en el volante, paneles de la puerta y en el soporte lumbar, fusionado con fibra de carbono teñida de verde y aluminio mecanizado con precisión, un techo de cristal que hace tener la sensación de una catedral debido al espacio que tendrá así como una columna que fluye del exterior al interior vista del panel transparente superior lateral.
Por lo que además, tendrá bordados caballos en el soporte lumbar siendo estos unos asientos personalizados que se adaptan a la necesidad del propietario agregando el cuero y paneles de la puerta así como una placa donde muestra a un hombre montando a caballo siendo este un homenaje cuando practicaba la equitación Ettore.
Otro aspecto que resalta del interior es la palanca de cambios, la cual está hecha a partir de un único bloque de aluminio, teniendo un inserto de cristal conteniendo una figura en miniatura que fue hecha a mano a partir del caballo favorito del fundador, siendo la misma inspiración para el coche.
Así que el nuevo propietario del Brouillard es un apasionado de la marca, pero no solo de autos modernos e históricos, si no que también del ecléctico mobiliario de Carlo Bugatti y de la esculturas de bronce de Rembrandt Bugatti, con este auto, el propietario realizo la fusión de arte y artesanía de la familia Bugatti es una sola pieza maestra expresando belleza con innumerables detalles a medida, profundizando en el aprecio por la rica herencia de Bugatti, la propia familia y el vínculo único de Ettore con su caballo favorito.